Star Wars Uncut: Director’s Cut

En “Convergence culture: la cultura de la convergencia de los medios de comunicación”, Henry Jenkins analiza los procesos de participación mediática a través de las versiones de Star Wars creadas por los fans de esta saga. Estas recreaciones, situadas a medio camino entre el homenaje y la parodia, son en su mayoría obra de realizadores amateurs, que han crecido rodeados del merchandising de la franquicia y que ahora disponen de la tecnología necesaria para filmarlas, montarlas y distribuirlas a través de canales como Youtube. Aunque la mayoría de ellas son bastante malas, también existen pequeñas maravillas como BlackStar Warrior o Troops.

La aparición de este tipo de contenidos, uno de los primeros síntomas de la irrefrenable voluntad de participación de los nuevos “prosumers”, pilló a contrapié a la industria mediática y cultural, que ha tenido que adaptarse a ella a trompicones, definiendo su estrategia a bases de demandas legales y tentativas generalmente frustradas. De hecho, la propia Lucasfilm ha pasado de perseguir estas versiones, a favorecer su creación y distribución.

Yo, que como la mayoría de los niños de mi generación, quedé marcado para siempre por el parsimonioso vuelo de los destructores estelares, los aullidos de Chewbacca y el estallido de la Estrella de la Muerte, no puedo resistirme a dejaros aquí Star Wars Uncut: Director’s Cut, un proyecto colaborativo coordinado por Casey Pugh, publicado en YouTube a comienzos de 2012. Pugh, tras dividir la primera película de la saga en 472 clips de 15 segundos de duración, solicitó a la comunidad de fans que los recrearan sin más limitaciones que su creatividad y grandes dosis de genuino espíritu DIY. El proyecto, captó desde su inicio la atención del propio George Lucas y fue premiado en 2010 con un Emmy. Actualmente es posible participar en la recreación de The Empire Strikes Back Uncut.

Espero que este despliegue de humor, creatividad e inteligencia colectiva sea capaz de despertar en nosotros una incontenible rebeldía contra el Imperio, tan necesaria para encarar este otoño lleno de incertidumbres. ¡¡¡Qué la fuerza os acompañe!!!

Me animó a contaros esto, un gran trabajo de Natalia, que por cierto, debería tener un blog.

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Brave (Indomable)

No pensaba hacer una crítica de “Brave” la nueva producción de la genial Pixar, pero tras leer tantos comentarios negativos, respecto a esta nueva cinta de animación, creo que tenía que abrir una flecha en su favor, digo perdón, una lanza en su favor.

Si bien es cierto que “Brave” no es “Up” o “Wall-E” o incluso “Ratatouille”, magníficas películas de animación que tienen un fondo conmovedor y transgresor para la época que vive el cine y también el género de animación-infantil. No hay que olvidar que las películas de animación sigue siendo destinadas en su mayoría a un público como decía antes, infantil.

La princesa Mérida, nada tiene que ver con cualquier otra princesa Disney anterior, y se agradece. Yo crecí viendo todas las películas Disney, y quizás mi princesa favorita, siempre fue “Pocahontas” ya sea porque el desenlace no era tan estúpido y presuntuoso como el resto y porque ella tenía un valor y unos ideales totalmente distintos. Aquí la princesa Mérida a parte de esa espectacular melena rojiza que lleva al viento, no es una princesa cursi y perfecta al uso, ni tan siquiera simpaticé con ella, porque me pareció una adolescente impetuosa a pesar de que en su rebeldía, me sintiera muy identificada.

La exquisita reina Elinor y ese padre, bonachón y de envergadura gigante, esos trillizos de pelo rojizo, tan sumamente divertidos, hay que decir que los secundarios tienen su encanto, ¿infantiles? pues sí, pero al fin y al cabo, divertidos. Yo no esperaba ir al cine a ver un dramón, ni una comedia hilarante para que me tirara al suelo de la risa, ni si quiera esperaba ver una obra maestra. Me encontré con una película de animación muy bien hecha en todos los aspectos, a destacar a nivel técnico, me enamoré de esa cabellera indomable como el título de la película, del ímpetu de Mérida, de la relación madre-hija, de los trillizos, de los fuegos fatuos y me enamoré de nuevo, a través de una peli de animación, de los paisajes escoceses. Espectacular.

Los colores que aparecen durante toda la película se quedan grabados en la memoria, porque visualmente es un espectáculo. La música a cargo de Patrick Doyle también le hace justicia a la belleza visual. Y destacar ciertas escenas que dan una sensación de libertad absoluta al espectador. Y bueno, porque a una servidora siempre le han cautivado las historias de princesas guerreras que son un as con el tiro con arco, ¿para qué mentir?

El problema de los creadores de Pixar y su equipo de diseñadores como he leído por ahí, es que son muy buenos, y esto es como cuando un atleta acostumbra a ganar siempre el oro, que la plata sabe a menos. Para mí “Brave” no es una obra menor de Pixar, ni tampoco el corto que acompaña a la película en las salas “La luna” de Enrico Casarosa, que para definirlo usaré solo dos palabras: pura magia.

Supongo que fui con ojos de niña al cine y no me arrepiento. Y tengo que decir, que me parece igual de entretenida que el resto de películas de Pixar y que una vez más, gracias. Porque vuelvo a desenterrar toda mi ilusión infantil por el cine y el mundo de la fantasía.

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Post-editing: Addressing Real Challenges

How do you go about implementing Post-editing (PE) processes in your company as an LSP? How does PE differ from reviewing TM fuzzy matches? What is the post-editor’s role and how can it fit in the company’s workflow? How is quality to be assessed? And productivity? Is it true that PE contributes to reducing costs? […]

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JG Melon

Cómo llegar
Teléfono: +12127440585

La cuenta, por favor



Meryl Streep es una divinidad contemporánea que no venero. Empecé a tolerarla cuando hizo Los puentes de Madison, pero hasta entonces la consideraba una fábrica de mohines y acentos, sobreactuada siempre, incapaz de ocupar un segundo plano, omnipresente y acaparadora. Al principio de su carrera se especializó en papeles fríos y antipáticos y, con un físico cuanto menos peculiar, tampoco entendía que los tíos en las películas se volvieran locos por ella. Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista, le decía Woody Allen en Manhattan pero yo, aparte de un pelazo impresionante, no le veía guapura por ningún lado. El colmo del sinsentido llegó con Memorias de África, donde se ligaba a un Robert Redford de tomapanymoja parapetada tras unos sombreros tipo ensaladera y jugando 
a ser la reina de hielo. Más allá de sus recursos interpretativos, que sinceramente creo que están sobrevalorados, digámoslo claramente: me caía mal. Y creo que todo empezó con Kramer contra Kramer, película que vi con ocho o nueve años y que, claramente, no entendí. Con esa edad interpretas las situaciones de ficción acorde a tu realidad y pensar que mi madre pudiese imitar al personaje de Streep y cumplir aquella amenaza de un día cojo la puerta y no me veis más el pelo me aterrorizaba. Joanna Kramer, aparecía al principio de la historia y, casi sin decir hola, dejaba tirados a su marido y a su hijo. No sabíamos nada de ella, sólo que estaba harta de su vida y que necesitaba cambiarla. La película de Benton dibuja un personaje muy complejo desde la distancia, centrándose en el padre atribulado interpretado por Dustin Hoffman. Desde mi prisma infantil, simple y egoísta, era incapaz de percibir los detalles más sutiles de la historia, el abandono de la relación de pareja, lo cabrón e insensible que él era, el vacío, la frustración y la depresión de ella; para mí no era más que una tipa desnaturalizada que abandonaba a un crío chico con un padre que, pobrecito, no sabía ni hacer las tostadas del desayuno. La mala pécora, no contenta con eso, justo cuando el pobre Hoffman empieza a cogerle el tranquillo a lo de ser amo de casa, a organizarse la rutina con su hijo, aparece de nuevo reclamando al pequeño. Este encuentro tiene lugar en el pub JG Melon, uno de los lugares más carismáticos del Upper East Side.

Cuando se rodó la película no llevaba ni cinco años abierto. Si el éxito del film aumentó su clientela no es algo de lo que se vanaglorien:JG Melon es como el vecindario, como la Streep, arrogante, soberbio, conocedor de su poderío. Todas las alabanzas que hayáis leído sobre la hamburguesa que aquí sirven, así como los diez dólares que cuesta están completamente justificados: el filete gordo cubierto con una capa de cheddar muy amarillo y varias tiras de bacon muy hecho, rizado y crujiente, es excelente. De las paredes cuelgan todas las recreaciones posibles de watermelons, o sea, de sandías, la fruta que vaya usted a saber por qué preferían los fundadores del establecimiento, Jack O’Neill y George Morges, la jota y la ge. Al fondo del comedor hay una pequeña fotografía que recuerda discretamente la violenta escena de Kramer contra Kramer, una película que he vuelto a ver muchas veces de adulta. Ahora sí entiendo a Joanna Kramer, su miedo, su cobardía y su estampida. Curiosamente, también Meryl Streep me cae mejor. Incluso me parece mejor actriz.

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1º Etapa, Chicago

Como prometí, aquí estoy intentando recapitular en mi mente los posos de esta aventura tan distinta y diferente a cualquier otro viaje que haya hecho antes. Tengo que decir, que me voy a ayudar de mi cuaderno de viajes en el que iba apuntando cualquier recuerdo que no quiero que se borre de esta memoria a veces, inestable que tenemos los seres humanos. Para todos los aventureros y lectores, para los que estén aburridos, aquí comienza el relato de mi Ruta66.

1ºDía.

4 de Agosto, por fin el gran día. Abrí la libreta en mitad del vuelo, no sé cuantas horas llevaríamos pero me puse a escribir. Entre la ilusión y los nervios de pensar en el trago de la aduana, se me estaba pasando bastante rápido. Linton y Gador estaban sentados un poco más atrás, Rupcore estaba sentado a mi derecha, a mi izquierda un señor que si no se vio cuatro películas en su Ipad, no se vio ninguna. A la derecha de Rupcore, una chica que leía un libro. Salimos de Madrid a las 12 de la mañana y la llegada a Chicago fue a las 13,45 también de día. La sensación extraña en nuestro cuerpo, de eso llamado “Jet-Lag” se cebó unicamente conmigo, porque aquella noche no pude conciliar el sueño.

Si ningún tipo de problema en la aduana, simplemente unas preguntas superficiales de que ibamos a hacer, si “vacation” o “business” y si teníamos que declarar algo, que era que no, pasamos directos a la cinta de nuestras maletas y eso también fue otro peso quitado de encima, porque allí estaban, en perfecto estado. Del aeropuerto cogimos un taxi con dirección “Des Plaines” donde teníamos el motel, un “Best Western”, que incluía desayuno gratis. Tras tener una pequeña disputa con el recepcionista porque no nos encontraba en la reserva y después de haberlo solucionado, dejamos las maletas y nos vamos directos a la estación de tren para ir a Chicago centro. Sin previo aviso, empezamos a ver como por el camino, se va nublando el día de una forma descomunal y ante mi desilusión, yo no veía nada demasiado estadounidense o americano para poder creerme que realmente estaba en USA, empezó a llover el diluvio universal. Menudo recibimiento, como sopas llegamos a la estación de tren y resulta que no salen trenes y a todo esto, con un sueño y un atontamiento por culpa del cambio horario.

Así que con pocas esperanzas de que amainase la lluvia y con el cansancio encima, me da por preguntar a un chico que teníamos al lado, si es que era cierto que no pasaban trenes, “because of the weather” porque yo no sabía si había entendido bien. Y me contesta en castellano, el chico era de Puerto Rico y empezamos a hablar. Una cosa lleva a la otra y nos dice que va a ir a por su coche que tiene una boda en Chicago y que si queríamos nos podía acercar a la estación donde pasaban los trenes en la “Blue Line”. Yo no sabía si decir que sí o que no. Así que el chico se va por su coche y nosotros cuatros nos quedamos debatiendo si ir con un extraño a morir apaleados o guiarnos por el altruismo humano. Total, que habíamos decidido ser prudentes y no cagarla el primer día en nuestro viaje y decidimos que no iríamos con el chico.

El chico aparca en la puerta y nos montamos los cuatro. No me preguntéis por qué, pero al final nos montamos. Y lo primero que dice el chico es : “Es que al estar tan lejos, hay que ayudarse”. Julio, que así se llamaba nuestro buen samaritano puertoriqueño nos dejó en la estación “Blue Line” y cuando llegamos allí, salían trenes efectivamente, pero no sabíamos como sacar los tickets, porque las máquinas eran bastante rudimentarias y tenías que tener el dinero exacto porque si no, se quedaba con todo el cambio. Así que aparece una chica y le preguntó que como va la cosa y nos empieza a explicar y nos empieza a cambiar los billetes, hasta tal punto que puso dólares de más para que no metiéramos nuestros billetes de 20 dólares y nos quedáramos sin cambio. Aquel día, en mitad de un limbo estadounidense, de camino a la ciudad de Chicago, renové mi fe en el altruismo humano. E íbamos descubriendo la amabilidad de los americanos.

Montados ya en el tren, íbamos intentando que no se nos cerraran los ojos. Llegamos a la estación de Jackson, vamos subiendo unas escaleras que ya dan a la calle y de pronto, vemos asomar la ciudad timídamente. ¡Qué barbaridad de edificios, de colores, de ventanas!, pensé que Batman haría aparición en cualquier momento. Aquello era Gotham City. Impresionante.

Vamos directos al “Loop” a “Millenium Park” donde está la alubia plateada gigante, que bonitas vistas y que buenas fotos de esa zona, un parque precioso. Gador ve a una chica y le pide que nos haga una foto, resultando ser, casualidades de la vida, la chica que había viajado todo el vuelo, sentada al lado de Rupcore. ¡Qué cosas!

Totalmente eufóricos o por lo menos yo, por el espectáculo visual que ofrecía la ciudad, nos vamos dando una vuelta hacia el Lago Michigan, con tan buena suerte de que estaba justo al lado celebrándose el “Lollapalooza Festival” y estaba sonando en vivo y en directo, “Franz Ferdinand”. ¡No me lo podía creer!

Se me había olvidado totalmente el Jet-Lag, el recepionista que no nos encontraba, el diluvio y todo. El “Skyline” de Chicago es una fotografía que no es fácil de olvidar una vez que estás allí, junto con la atmósfera totalmente espectacular. No podía aguantar al día siguiente de volver a visitar Chicago.

2º Día

Salimos de “Des Plaines”, cogemos sin lluvía el tren y nos vamos a ver Chicago con más profundidad. Vamos de nuevo al “Loop” y seguimos dejándonos fascinar por los rascacielos infinitos, sus gentes, sus ruidos, sus luces. Visitamos la “Sears Tower”, una de las torres más altas del mundo, la entrada a subir en ascensor sus no se cuánta plantas, fueron 17 debatidos dólares, porque pagar eso por subir en un ascensor…Pero estábamos en Chicago, queríamos ver esas vistas. Y mereció la pena. Nos asomamos a sus ventanales y admiramos Chicago desde otra perspectiva alucinante.

Tras esto, recorrimos la Magnificent mile, había muchísimas tiendas, más edificios enormes y mucho ambiente. Mi sitio favorito de esta ciudad, es el paseo que se llama “Riverwalk side”, donde hay un puente donde pasa el río, desde ese lugar, se pueden sacar unas fotos de postal. Luego, fuimos a la zona del “Navy Pier” donde hay un centro comercial y nosotros pillamos unas fiestas, en plan típica verbena, con bastante marcha. Toda esa zona está llena de bares, de puestos para comer. Y allí nos paramos a tomar algo, porque hacía bastante calor y estábamos deshidratados y no sé si fue en ese punto, donde Linton empezó a probar todas las bebidas raras que tienen los americanos, como es “Dr. Pepper” una especie de coca-cola que sabe a jarabe.

Desde el “Navy Pier” se pueden sacar también unas fotos impresionantes. No he estado en Miami, pero aquel sitio me hacía sentir que estaba en Miami, no sé si por el Parque de atracciones que había, los puestos de beber, comida, la gente en bikini, el calor y el ambiente festivo.

Tuvimos un momento muy divertido gracias a un barco que llevaba mucha gente de fiesta en la orilla del Lago Michigan. Tan dinámico estuvo aquel momento, que tengo hasta una canción para el Lago Michigan y también se convirtió en otros de mis sitios favoritos de Chicago.

Teníamos un día y medio para exprimir aquella imponente ciudad y por lo menos, nos llevamos un grandísimo recuerdo. Y no descarto, volver algún día, sola y exclusivamente para deleitarme de nuevo, con mi “Gotham City” particular.

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Se me fue de la mano, carallo

No hace mucho, una compañera me preguntó qué pensaba sobre algún que otro desacierto que observamos en un acto académico al que habíamos acudido juntos. Mi respuesta fue tajante: “Aquí nadie está en su sitio ni en el sitio que le corresponde”.

De Cecilia Giménez, la anciana que intentó restaurar el “Ecce Homo”, el fresco de Cristo que plasmó Elías García Martínez en los muros de la iglesia del Santuario de Misericordia de la localidad zaragozana de Borja, se puede decir lo mismo. Ahora dicen que la señora guarda cama por un ataque de ansiedad. No me extraña.

Catalogada o no catalogada, la pintura ha sufrido un considerado destrozo que puede costar una fortuna restaurar a las arcas públicas; y ya se verá cómo queda la cosa y si la obra se puede recuperar.

El hecho es que personas sin conocimientos suficientes, sin preparación, sin consideración y sin respeto al trabajo que pueden hacer los demás en las mejores condiciones, se ofrecen o son elegidos a realizar tareas que no les corresponde, a las que no están acostumbrados ni están  capacitados  a desarrollar.

Los españoles somos muy dados a meternos donde no nos llaman o a intentar colgarnos medallitas que no nos corresponden. Y, en definitiva, ¿de quién es la culpa? Del que se ofrece sin estar preparado o del que permite que personas no capacitadas realicen tareas que no les corresponde? Ahí queda eso, Cecilia Giménez comentó antes de caer en ese fastidioso estado de ansiedad que “se la había ido de la mano”.

Y a quien se le fue todo de la mano, o casi todo, es a los directivos de la Liga de Fútbol Profesional o la Liga asociada a un conocido banco (ahora que los bancos no son de fiar) por los partidos planificados a realizarse a las once de la noche. El presidente de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles considera “un grave error programar partidos de fútbol a esas horas, con jornada laboral al día siguiente”, ya que perjudica la “productividad” y “aumenta el absentismo laboral, el estrés y la siniestralidad”, y razón no le falta.

El número de asistentes a los campos a esa hora, ha bajado sustancialmente como se ha demostrado en las primeras jornadas vividas a comienzo de la Liga. Peor aún o sin ir mas lejos, imagínense ustedes en noviembre, pleno otoño, lluvias o nevadas, ¿quién será el guapo que acudirá a algún campo? Bueno, algún loco, porque haberlos haylos.

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NOSTALGIA

Fotografía en movimiento, buena música y una coreografía rodada espectacular.
Para empezar despacito la vuelta de las vacaciones

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Ya tenemos el sello de calidad de la web Medicina21 y WIS (web interés sanitario)

 

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Que Allah nos pille confesados

El verano está siendo caliente, muy caliente. Ello se debe a las altas temperaturas que estamos alcanzando y por los incendios que han desolado el país. Seguro que de ambas calenturas tenemos la culpa los que aquí estamos, fundamentalmente  por no cuidar nuestro medio ambiente. Andamos destrozando y quemando todo, sin calcular ni pensar en el tiempo que se tarda en recuperar lo conseguido. En realidad somos unos terroristas del medio en el cual vivimos. Destrozamos nuestro propio hábitat y no hace falta que vengan nuestros enemigos a hacerlo.

Los Juegos Olímpicos han terminado y alguien diría que ya era hora. Eso sí, nuestro medallero no ha estado a la altura. En mi ambiente alguien ha comentado que nuestros campeones no han estado bien, se les ha notado muy tristes, sin alegrías en el cuerpo, e incluso, cuando obtenían alguna medalla, parecía que no se lo creían ni ellos mismos. Esto sí que es una pena, una pena  tan grande o más que cuando Rajoy se despidió de nosotros deseando felices vacaciones a aquellos que “las podían coger”. Él se ha ido, pero el resto hemos permanecido en nuestros hogares castigados sin salir. De todos modos, un conocido que ha tenido la suerte de pasar unos días en Benidorm, comentó que el pueblo veraniego más grande de Levante (la playa de Madrid), estaba sin gente, sin las acostumbradas aglomeraciones de siempre. Otra pena y muy grande.

Pobrecito Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso, que le ha tocado sustituir al Gobierno y a la plana mayor de su partido en estos días estivales en los cuales no ha cesado, claro está, la actividad política ni informativa. El pobre ha tenido en unas semanas más deslices que en toda su vida política. Bueno, son malos tiempos incluso para la lírica. Al parecer Rajoy ha cedido a la ayuda de los 400 euros. Él sigue callado, no habla, no comenta y no dice nada. Miedo me da este final de agosto y el próximo mes de septiembre,… Que Allah nos pille confesados.

Por otro lado, Occidente (o sea Merkel y EE.UU.) siguen insistiendo en que Al Assad, el terrorista de Siria, está acabado, que está entrando en fase final. Se insiste en que esta fase ha comenzado, que sus apoyos políticos se tambalean, que de su régimen han desertado unas tres mil personas de alta alcurnia y cargo, incluido el Primer Ministro. Pero la información que nos llega no confirma esta derrota, sino lo contrario y habla de la derrota de la oposición. Cerca y al acecho se encuentra el nuevo líder islamista de  Siria, radical y salafista. Pero el terrorista sigue al acecho a pesar del boicot de sus homólogos árabes y de la ONU. Otra pena.

De todas las maneras, no hay mal que por bien no venga. La alegría la ha traído Egipto donde los militares han pasado a segundo término. El presidente Mursi ha lanzado un órdago y jubiló a su principal rival en el poder, el mariscal Mohamed Hussein Tantaui. Ha cancelado las enmiendas constitucionales que conservaban los militares, incluso después de la caída de Hosni Mubarak. Ya era hora y personalmente era un deseo y una duda que me ha atormentado durante todos estos meses y, por fin, una alegría.

En Túnez los islamistas se escandalizan por el atuendo que llevaba su atleta Habiba Ghribi, ganadora de la medalla de plata en la final de los 3.000 metros obstáculos de los Juegos Olímpicos de Londres,  por cruzar la meta en segundo lugar y en medio de la lluvia con el ombligo y los brazos al aire. Pobres, no se habían fijado en su cara de esfuerzo y de satisfacción, ella que conseguía una medalla que dedicó al pueblo tunecino, a la mujer tunecina y al nuevo Túnez. Cosas que pasan y la mujer árabe sigue luchando por su libertad y su igualdad.

Y donde no entienden de esto es en Arabia Saudí, que está construyendo el primero de cinco proyectos considerados un novísimo modelo de ciudad, única en el mundo, para alojar a unas cinco mil mujeres trabajadoras. Una “cárcel” solo para las féminas, lejos del pecado, de  los vicios, vilezas y flaquezas humanas. Adiós a las lujurias y al depravado macho árabe, pensarían los creadores de la idea. Es inconcebible que en el siglo XXI se piense que separando hombres y mujeres unos y otros puedan vivir, trabajar, rendir mejor y ser más felices.

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Hecho en Dumbo

La cuenta, por favor

Comida para 2 personas
el 30 de junio de 2012

Hecho en Dumbo en huevos rotos

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