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15-M: Muchos deseos y algunas contradicciones

                                                                                                      

 Después de una semana del nacimiento del movimiento 15-M,  por fin el domingo día 22 tuve la oportunidad de acudir a la Puerta del Sol para poder ver in situ todo lo que allí está ocurriendo. No era un domingo cualquiera pues suponía la fecha en la que el impacto del movimiento podía ser evaluado con datos reales tras la publicación de los resultados electorales. El efecto inmediato: Victoria sin paliativos del PP, el desplome del PSOE y la subida espectacular de partidos como Izquierda Unida o UPyD. Habiendo, eso sí, un índice de participación muy similar a las elecciones celebradas en 2007.

                      Javier Carretero Cruzado

 Sin duda estos últimos días, y todos los acontecimientos que en ellos se han dado, quedarán grabados en nuestra memoria para siempre, independientemente del sentimiento que haya generado en cada uno de nosotros. Como ciudadano considero que no podía dejar pasar la oportunidad de ver con mis propios ojos lo que allí sucede, informarme de primera mano y no dejarme guiar única y exclusivamente por lo que un periódico publique en su primera página. Lo que está ocurriendo estos días en la Puerta del Sol y tantas otras plazas de España ya forma parte de la historia del país, aunque desgraciadamente hoy puedo decir que nada de lo que allí vi terminó de sorprenderme.

  Es ineludible admitir que lo que ha logrado Democracia Real Ya, al igual que las otras organizaciones promotoras, merece multitud de elogios. Ni en sus mejores previsiones se contemplaba la posibilidad de una respuesta similar, impulsada definitivamente por el poder de difusión que posee internet. Todo lo que viene ocurriendo en España, no solo desde el origen de la crisis, sino desde años atrás no parecía afectarnos. El sentimiento de desprestigio y el desafecto que la clase política provoca en gran parte de la sociedad es evidente, situando a los que la conforman entre los 5 mayores problemas que preocupan a los españoles (según las encuestas del CIS). Por otra parte, el aumento del número de parados hasta cifras que resultan escandalosas, el hecho de que los jóvenes no veamos una salida clara a nuestro futuro, el difícil acceso a la vivienda y tantos otros problemas actuales parecían no afectar a nuestro día a día. La sociedad parecía sumida en un cómodo letargo y las muestras de hartazgo y disconformidad quedaban reservadas para los debates en las comidas familiares o las reuniones amigos. Finalmente los acontecimientos han demostrado que la sociedad española estaba despierta, muy despierta. Pero… ¿hasta cuándo?, ¿qué va a suponer todo esto?, ¿es realmente el germen de algo nuevo, o perderá fuelle a medida que pasen los días?

 Que la sociedad no está satisfecha es un hecho que queda reflejado en las acampadas y concentraciones surgidas a lo largo y ancho del país. Existen muchas personas con ilusión y ganas de emprender nuevas ideas. Gente que actúa con la mejor de sus intenciones, animada por los sueños generados independientemente de su ideología política. Gente que actúa con ganas de denunciar las deficiencias de una democracia, la nuestra, que es imperfecta y sobre la que cabe la posibilidad de plantear modificaciones. Es en este punto donde comienzo a observar las posibles fracturas. No está claro que es lo que se persigue. Se sabe aquello que no se quiere pero… ¿qué ocurre con aquello que se desea? Es muy difícil unificar el pensamiento de todos aquellos “indignados” que tratan de aportar su granito de arena. Lo es sobre todo cuando pretende venderse que no existe una ideología dominante sobre la que asentar la base de las demandas. Existe el peligro de que cuando los líderes de esta nueva “micro-sociedad horizontal” de Sol comiencen a publicar aquello que proponen para solucionar los problemas, muchos de aquellos que hoy si se sienten identificados con el movimiento, dejen de hacerlo.

 El alcance de todo lo que está ocurriendo ha sorprendido incluso a aquellos que lo promovieron: No es fácil actuar ante algo que a priori no entraba en la hoja de ruta establecida.

 Lo que en su inicio se resumía en puntos muy concretos como la lucha contra la partitocracia bipartidista, el fin de los privilegios de la clase política, la persecución de los políticos corruptos que hacen de su cargo un negocio y la modificación de la ley electoral (propuestas todas nada descabelladas), ha derivado hacia un cuestionamiento a la práctica totalidad del sistema en gran consonancia con ciertas proclamas de los partidos más escorados a la izquierda. Quizás este es el resultado de la presión externa ante las expectativas creadas y la necesidad de lanzar no solo peticiones sino también propuestas reales.

 Los grupos de trabajo repartidos por las calles adyacentes a la Puerta del Sol se reúnen según la materia a tratar, se establece turno de palabra y se lanzan propuestas que se aceptan, o no, para después ser llevadas ante las asambleas que se realizan diariamente. Se trata de un método de trabajo que pretende ser un ejemplo en su funcionamiento democrático, pero sobre el que cabe la posibilidad de resultar demasiado pretencioso y en el que el pensamiento dominante, inevitablemente, pone en riesgo el deseo de otorgar al movimiento un carácter incluyente, independientemente de los pensamientos políticos de cada persona.

  Finalmente los convocantes de la acampada han decidido por mayoría prolongar su estancia en la plaza como mínimo una semana más, aunque comienzan a alzarse algunas voces críticas que abogan por comenzar a retirar el campamento para organizarse de alguna otra manera. La micro ciudad fundada cada vez dispone de una mayor infraestructura para facilitar la estancia a aquellas personas que pasan estos días allí. Incluso empieza a recordar en cierta medida a un mercadillo, habitado por gente de lo más “variopinta” y al que los turistas y curiosos acuden a pasar la tarde y a tomar alguna foto para el recuerdo. El espíritu de cambio y esperanza con el que las concentraciones del movimiento 15-M nacieron, de estancarse en tiempo y forma, puede vivir su propia involución precipitada, perjudicando incluso a aquellas ideas que sirvieron como base para su nacimiento. Lo cierto es que lejos de beneficiar, podría terminar por desinflar el efecto 15-M, ya que a medida que pasen los días, y con las elecciones municipales ya celebradas, es inevitable que la gente comience a estar acostumbrada a todo lo que allí se vive y que el fenómeno deje de ser noticia para los medios de comunicación que hasta ahora han cubierto las protestas.

     De todo lo ocurrido hay mucho que aprender y queda muy poco para los próximos comicios. Si Zapatero decidiera no adelantar las elecciones generales, permanecer en el cargo y agotar la legislatura, los ciudadanos seremos llamados de nuevo a las urnas en menos de un año. Un año en el que los políticos deberán realizar gestos, analizar los errores, recuperar la confianza y la credibilidad de aquellos que ya no creen. Nos guste o no, sería un gran error actuar como si nada de esto hubiera ocurrido.