La superación tiene un nombre: Isidre Esteve

Isidre Esteve Pujol nació el 15 de mayo de 1972 en la Seu d’Urgell, Lérida. A pesar de su tardía llegada a las carreras de enduro, los buenos resultados acumulados en sus primeras carreras iniciaron lo que sería una larga trayectoria profesional. Así consiguió llegar a participar en el rally más duro del mundo, el Dakar. En su mejor momento profesional en 2007, un accidente mientras participaba en una carrera en Almería lo dejó en silla de ruedas. Lejos de abandonarlo todo, Isidre consiguió un coche para correr en el Dakar en 2009. Por teléfono, el piloto nos explicaba que el accidente no le impidió seguir en competición gracias a su esfuerzo, y una fundación que lleva su nombre, tiene como objetivo ayudar a los que se encuentran en su misma situación.

 Rubén Leal.

Isidre Esteve en fundación
Isidre Esteve en fundación

 P: ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del motor?

 R: Empecé a los 18 años, relativamente tarde para este mundo. Conseguí ganar una carrera del Campeonato de España de Enduro y a partir de ahí, me convencieron para seguir corriendo el campeonato. Acabé ganándolo y todo después sucedió muy rápido. El Campeonato Europeo de Enduro, el Campeonato de España de Raids, el Dakar y hasta ahora.

 P: ¿Qué has sacrificado para llegar a ese nivel de competición?

 R: Parte de la juventud la viví con mis amigos, pero la verdad es que luego me aparté un poco de mis de amigos y llegó un momento en el que cuando no estaba en carrera estaba entrenando.

 P: ¿Tu familia te apoyó en todo momento?

 R: Al principio dudaban y me decían que podía hacerme daño. Además querían que ayudara en el negocio familiar. Pero cuando empecé a correr a nivel profesional y pude vivir de ello, acabé tomando mis propias decisiones.

 P: ¿Cómo superaste las dificultades económicas que suponen muchas competiciones de motor?

 R: En el Enduro no tuve ese problema porque cuando empecé no costaba tanto como ahora y no tardé en fichar por el equipo oficial de Gas-Gas. El mundo del Dakar sí  fue diferente. Tuve la suerte de que empresarios de Lleida me apoyaron económicamente durante 4 años. Luego empecé a formar parte del equipo Repsol, Gauloises y luego ya fue otra historia…

 P: ¿Cuáles son tus mejores recuerdos del Dakar?

 R: La imagen de África me cautivó, y el grado de aventura que tenía el Dakar en ese continente era excepcional.

 P: ¿Ha perdido el Dakar su esencia al cambiar de continente?

 R: El Dakar tuvo una salida forzada de África por problemas de seguridad, pero es verdad que ahora tiene mucho de competición y poco de aventura.

 P: En este Dakar la organización benefició a Despres devolviéndole unos minutos que perjudicaron a Coma, y sin los cuales seguramente no habría ganado. ¿Qué piensas de esto?

 R: Esto ha sido siempre. En el Dakar siempre ha habido polémica con los pilotos franceses. Esto forma parte de la carrera y no es algo que haya aparecido ahora.

 P: Háblanos un poco de la Fundación “Isidre Esteve”.

 R: Tenemos dos proyectos propios que están puestos en marcha desde hace aproximadamente un año y medio. Uno es un cojín inteligente de aire que evite que se produzcan las úlceras por presión que sufrimos los que tenemos problemas de movilidad. Esta idea surgió tras mi experiencia en 2009 en el Dakar en la que pude sufrirlas y comprobé que era un gran problema. El otro es un centro puente a través del deporte que ayude a afrontar las barreras psicológicas y de inclusión social.

 P: ¿Volverías al Dakar tras esa experiencia en 2009?

 R: Si conseguimos evolucionar material que nos garantice seguridad y disfrutar de la carrera volveré. Me gustaría volver este año mismo, pero hasta que no desarrollemos el cojín inteligente no podemos plantearnos ir al Dakar.

 P: Isidre, como ejemplo de superación que eres. Podrías dar un consejo a la gente que no se arriesga porque cree que no conseguirá lo que quiere.

 R: Bueno es difícil dar consejos. Creo que todo el mundo  hace lo máximo con lo que tiene. En realidad, claro que tenemos una discapacidad, pero todo el mundo es discapacitado en algún momento determinado. Todos tenemos errores o limitaciones. Tenemos que encontrar un motivo para luchar y para seguir adelante, la vida está ahí y hay que vivirla.