Un empate con mal sabor de boca

Atlético de Madrid y Sevilla resolvieron con empate (2-2) un duelo intenso, trepidante y repleto de emoción hasta el último minuto en el Vicente Calderón, donde cualquiera de los dos pudo conquistar la victoria, pero que finalizó con un punto insuficiente para ambos en sus aspiraciones europeas de esta temporada.

Borja Espinoza.

El canterano Koke fue uno de los protagonistas del partido. Foto:clubatleticodemadrid.com

No defraudó el choque, a pesar de la irregularidad en la presente temporada de ambas escuadras, que ofrecieron un buen partido, con ocasiones en una y otra portería, sin pausa en la segunda mitad, con cuatro goles y con el equipo madrileño por detrás en el marcador en dos ocasiones, hasta que José Antonio Reyes firmó el 2-2 final.

Fue un duelo de alta intensidad desde el inicio, en el que el Atlético arrancó con presión, concentración y atención en cada balón dividido para transformar el tanteo de los primeros minutos en dominio ante un Sevilla incapaz de escapar al empuje del conjunto local durante toda la primera media hora.

En ese tiempo, el Atlético se sintió el dueño del choque y de las ocasiones. Contó hasta cinco oportunidades en los primeros veinte minutos, con el argentino Sergio Kun Agüero muy activo y luchador, con el uruguayo Diego Forlán muy participativo y con control del juego, pero con falta de continuidad en sus acciones ofensivas.

No fue suficiente para tomar ventaja. Ni un disparo de José Antonio Reyes ni un tiro demasiado cruzado del checo Tomas Ujfalusi ni un lanzamiento lejano de Raúl García ni otra acción de Agüero batieron a un sobresaliente Javi Varas, sustituto por tercer partido consecutivo del lesionado Andrés Palop.

Mínimas noticias en ataque, por contra, había generado hasta ese momento el Sevilla, atascado en las transiciones hacia el área rival y limitado a balonazos a Negredo o a la verticalidad de Jesús Navas y el brasileño Luis Fabiano para crear alguna inquietud en la zaga local, segura en cada acción… hasta el 0-1 en el minuto 41.

Ahí falló Ujfalusi, que se confió en un pase cruzado y llovido desde la otra banda de Dabo. El lateral checo vio pasar la pelota por encima suya sin reacción para que el argentino Perotti cediera con facilidad el balón a Negredo, que asestó un potente e imparable puntapié a la pelota sin opción para David de Gea.

Duro golpe para el Atlético, que rozó el empate segundos antes del descanso, en un remate al borde del área pequeña del canterano Koke, por segundo duelo consecutivo como titular, salvado con reflejos y con el pie por Javi Varas, y que encaró la segunda parte con la obligación de remar otra vez contra un marcador adverso.

No tardó ni un par de minutos de la segunda parte, sin embargo, en restablecer el empate, en un centro medido de Forlán que Koke, un futbolista muy interesante que ha irrumpido en las últimas fechas con talento y fuerza en el primer equipo, dio continuación con un cabezazo sutil, perfecto e imparable para Javi Varas.

Un golazo que trastocó un partido encarrilado para el Sevilla, que segundos después desperdició una inmejorable ocasión en las botas de Luis Fabiano, primero, y Negredo, después, tras un centro raso de Jesús Navas, y que impulsó la momentánea reacción del Atlético, pero que se estrelló otra vez contra Javi Varas.

El Atlético tuvo el segundo, en una doble parada del guardameta a tiros de Agüero y Koke, pero marcó el Sevilla, que lanzó un rápido contragolpe, conducido por Perotti, que cambió el juego a la otra banda, donde Jesús Navas dejó el balón atrás para el 1-2 (m. 66) de Rakitic, con un tiro cómodo junto al poste.

El Atlético quedó de nuevo tocado, con la sensación de que el partido se le escapaba sin merecerlo, pero renació con un gol de Reyes, que aprovechó una asistencia de Forlán (2-2, m. 76), y se lanzó a por el triunfo con un par de ocasiones clarísimas, pero surgió otra vez Javi Varas, magnífico en dos acciones ante Agüero.

También tuvo la victoria el Sevilla, con un disparo de Negredo inalcanzable para De Gea y que se estrelló en la escuadra. Fue el capítulo final de un duelo intenso, repleto de emoción y que se resolvió con un punto inservible, de momento, para las opciones europeas de ambos, protagonistas hoy de un partido trepidante.

Agüero y el larguero salvan al Atlético

El Atlético de Madrid consiguió una importante victoria en La Romareda (0-1) frente a un Zaragoza que no puso las cosas fáciles. Los de Quique Sánchez Flores llevaban más de un mes sin conocer la victoria. Gran partido del Kun Agüero que fue el héroe del partido. Por su parte, el Zaragoza, que llevaba desde el 16 de diciembre sin conocer la derrota en casa, se fue con un mal sabor de boca.

Borja Espinoza Jiménez.

Foto: clubatléticodemadrid.com

El Atlético de Madrid y el Kun Agüero resurgieron en La Romareda, rompieron sus respectivas malas rachas y dejaron al Real Zaragoza tocado en una delicada situación, tras haber sumado un punto en los tres últimos encuentros.

El Atlético sumó tres puntos importantes que le reactivan en la lucha por puestos europeos y quebró así una racha de cuatro derrotas consecutivas mientras que el delantero argentino no marcaba un gol desde el 6 de enero, contra el Espanyol, en partido de Copa del Rey.

El conjunto rojiblanco no solo dio la sensación de no ser un equipo en crisis en terreno zaragocista, sino que fue muy superior al equipo zaragozano en la primera mitad, en la que pudo haber dejado sentenciado el partido de haber tenido acierto rematador, frente al un rival que estuvo más preocupado de frenar el potencial ofensivo del Atlético que de ir a por la victoria con claridad.

Tras el descanso, aunque se igualaron las fuerzas y se equilibró el juego, el equipo visitante tuvo el acierto de marcar en la segunda oportunidad que tuvo y eso le bastó aunque el Zaragoza pudo haber igualado en un tramo final con dos remates al larguero.

El Atlético se hizo dueño del balón desde el inicio del enfrentamiento gracias a una excelente presión, propiciada también porque el técnico del conjunto maño, el mexicano Javier Aguirre, había apostado por un equipo más físico que técnico, lo que ponía en problemas la salida del balón jugado, y además contaba con un efectivo menos en el centro del campo.

El equipo rojiblanco recuperaba, por ello, el esférico con rapidez y llegaba con mucho peligro al área de un Leo Franco que fue el mejor de su equipo en este primer periodo con varias intervenciones de mérito.

Ya desde los primeros minutos el conjunto de Quique Sánchez Flores fue a por el partido decididamente y sólo su falta de acierto rematador, unido a la excelente labor de su ex guardameta Leo Franco lo impidieron.

Hasta cinco claras oportunidades de marcar tuvieron los visitantes en los primeros 45 minutos con protagonismo del Kun Agüero y, sobre todo, del portugués Tiago, de cabeza, en una ocasión que salvó el capitán zaragocista, Gabriel Fernández «Gabi» sobre la línea de gol.

El equipo aragonés tan sólo consiguió inquietar a su oponente en el tramo final del primer periodo, con dos contragolpes que acabaron con sendos remates pero que salieron ligeramente desviados.

La entrada del argentino Nico Bertolo por el francés Florent Sinama-Pongolle en la segunda mitad supuso igualar efectivos en la línea medular y equilibrar el juego, porque el Atlético ya no lo controlaba ni llegaba al área local con la facilidad del primer periodo, mientras que el Real Zaragoza vio bastante más de cerca la figura del meta madrileño.

En el minuto 65, el equipo de Aguirre estuvo a punto de marcar tras un largo barullo en el área pequeña de su rival, pero no lo logró, y eso le costó prácticamente la derrota porque en la contra de esa misma jugada Agüero consiguió perforar la portería local tras una jugada personal.

El Zaragoza, que había empezado este periodo dando buenas sensaciones, quiso más que pudo y poco a poco se fue perdiendo frente a un Atlético muy seguro que no concedió opciones de marcar.

Tan sólo en los dos últimos minutos los propietarios pudieron empatar, con sendos remates al larguero del reaparecido Ikechukwu Uche y de Nico Bertolo.

Crisis total en el Calderón

Atlético de Madrid añadió un nuevo capítulo a su crisis de las últimas semanas con una derrota frente al Athletic, que aprovechó la inferioridad numérica del equipo madrileño desde el minuto 39 con dos goles de Gaizka Toquero y que reforzó su candidatura europea con su tercer triunfo consecutivo.

Borja Espinoza Jiménez

El Kun Agüero abatido tras una nueva derrota del Atleti. Foto: clubatleticodemadrid.com

Esa victoria confirmó el buen momento del equipo bilbaíno en la misma medida que ratificó la alarmante caída en esta temporada del conjunto madrileño, descartado de la lucha por la Liga de Campeones, su objetivo de este curso, con aún 17 jornadas por disputarse, y eliminado de la Liga Europa y de la Copa del Rey.

Hoy, sufrió su novena derrota de esta campaña de Liga (suma los mismos triunfos en 21 jornadas), un tropiezo que, incluso, complica hasta la sexta posición, propiedad del Athletic y ya a cinco puntos de distancia, y que agrava la comprometida situación del técnico Quique Sánchez Flores en el banquillo de la ribera del Manzanares.

Atlético sigue en crisis. Ni siquiera su primera media hora, en la que tiró a portería mucho más que en los dos encuentros enteros más recientes y que el propio Athletic, con un cabezazo y un disparo de Agüero, unas cuantas acciones de Reyes o un lanzamiento del uruguayo Diego Forlán al larguero, alteró su inercia negativa.

Porque el partido, que se movía al ritmo de las ocasiones del equipo local, a pesar sus dificultades en el medio campo, y entre los intentos de su rival con Fernando Llorente como director de ataque, se complicó en una jugada, un dudoso penal del colombiano Perea sobre Fernando Llorente, con expulsión incluida del defensa.

No lo aprovechó el atacante, que mandó fuera su lanzamiento, pero la inferioridad numérica dejaba al Atlético contra las cuerdas con más de 50 minutos por delante, aún más cuando, segundo antes del descanso, Andoni Iraola dibujó un pase perfecto al segundo palo a Gaizka Toquero, que convirtió con facilidad el 0-1.

El partido, en seis minutos, había transformado las buenas sensaciones del conjunto local en un escenario de dificultad máxima, de mucha exigencia para cuestionar la victoria del Athletic, pero en el que el Atlético, antes del descanso, tuvo la opción del empate en un duelo de Forlán contra Iraizoz que se perdió junto al poste.

Incluso, el equipo madrileño salió del vestuario con fuerza, sin tirar la toalla y con Reyes, que cambió su posición de media punta inicial por el extremo derecho, al mando de las operaciones. Su calidad, sus pases y su desborde hicieron creer momentáneamente al Atlético en que la igualada era posible, también porque el Athletic, salvo una acción de Llorente, apenas llegaba al área rival.

Unos cuantos centros al área, un tiro del futbolista andaluz o alguna internada de Agüero reactivaron al equipo madrileño, pero todo se quedó en eso, en amagos de reacción, en intentos desesperados ante una situación muy complicada, sentenciada por el Athletic en su siguiente ocasión del segundo tiempo. Fue el 0-2.

Tuvo los mismos protagonistas del 0-1, un pase de Iraola desde la banda derecha, esta vez raso, y un remate de Toquero. Ese gol solucionó el encuentro de inmediato y desató las protestas de la afición del Vicente Calderón contra la directiva. Quedaban 25 minutos de trámite para el Athletic y de impotencia del Atlético.

Una tremenda lluvia aderezó el resto del encuentro, resuelto sin cambios en el marcador, sin más historia, con el equipo madrileño una semana más en crisis, y el próximo sábado espera la visita al Camp Nou, y con el conjunto vasco enganchado firmemente a Europa.

 

Agüero catapulta al Atlético

Tras tres derrotas consecutivas en apenas una semana, el Atlético de Madrid volvió a la senda de la victoria, con un importante triunfo frente al Deportivo de la Coruña (2-0). La ausencia de Quique por sanción no fue un problema para el Atlético, que dirigido por Fran Escribá realizó uno de los mejores partidos de la temporada. El muro defensivo por el conjunto de Lotina se deshizo y los rojiblancos se llevaron tres puntos muy importantes en sus aspiraciones por entrar en Europa. Mientras el equipo gallego se mantiene en la zona templada de la clasificación.

Borja Espinoza Jiménez

El protagonista del resurgimiento atlético, el Kun Agüero. Foto: clubatleticodemadrid.com

Tres semanas han tenido que pasar para que el Atlético de Madrid sume tres puntos en su casillero clasificatorio. Con apenas más de media entrada en el Estadio Vicente Calderón, y una temperatura que rondaba los 7ºC en la capital de España, la parroquia rojiblanca presenció uno de los mejores partidos que ha disputado el conjunto de Quique Sánchez Flores, que todavía cumplía sanción.

Una victoria muy merecida frente a un Deportivo que antes del partido, y como viene siendo habitual en el esquema de Lotina, se plantaba en el Calderón con una defensa formada por cinco hombres. Un muro defensivo que pronto se vino abajo con el claro penalti que comete Aranzubia al Kun Agüero. Era apenas el minuto cuatro de partido, y a mi juicio, el portero del conjunto gallego tenía que haberse ido a la calle puesto que la jugada era una clara situación  manifiesta de gol, pero el colegiado catalán Estrada Fernández sólo le mostró la amarilla. El uruguayo, Diego Forlán, era el encargado de transformar la pena máxima pero su disparo lo atajó muy bien el hombre que hizo el penalti, Aranzubia.

El dominio era total por parte del Atlético de Madrid, y cuatro minutos después y tras un magnífico pase de Ujfalusi a la espalda de la defensa sobre el Kun Agüero, el delantero argentino, muy dudoso de si era fuera de juego se para, cambia brutalmente de ritmo marchándose del defensa, entra en el área, recorta y bate por bajo al guardameta del Deportivo de la Coruña. Golazo de Agüero. Ya merecía algún premio el conjunto rojiblanco, que era dueño y señor del partido. Los gallegos estuvieron irreconocibles durante los primeros cuarenta y cinco minutos.

En el minuto 27 pudo llegar el segundo del Atleti, por medio de Forlán, que tras una falta sacada majestuosamente, la yema de los dedos de Aranzubia, el mejor del Depor, salva de nuevo a los gallegos. Pero un hombre contra once es muy difícil, y diez minutos más tarde tras una muy buena jugada entre Raúl García y el Kun, el argentino se planta solo ante el portero y con una sutileza bárbara hace el segundo para los colchoneros. La alegría volvía a la parroquia del Calderón.

Así terminó una primera parte para enmarcar del Atlético de Madrid, que pudo llevarse una diferencia mayor sino hubiera sido por el guardameta Aranzubia. Por otra parte, el Deportivo estuvo irreconocible y De Gea pasó desapercibido.

En la segunda parte y como es de costumbre, los rojiblancos se borraron del partido dando ocasión para que el Deportivo se acercase a la portería colchonera. Las lagunas en el centro del campo resurgieron de sus cenizas y con ello los despistes defensivos y la soledad de sus dos arietes, Kun y Forlán. Una soledad que la tuvo en cuenta el Depor que estuvo dubitativo entre si ir a por el posible empate, o quedarse atrás buscando alguna contra mortal. Ese estado de duda se hizo presente durante los segundos cuarenta y cinco minutos y el Atlético apenas se sintió agobiado, aunque eso sí, la posesión del balón la perdió completamente.

Un gran José Antonio Reyes fue sustituido al filo del minuto 86 con un Calderón que le ovacionó de una forma espectacular y que le quedará guardado en el recuerdo al utrerano. En el último minuto de partido el Kun tuvo la oportunidad de hacer un hac-trick, pero su disparo pasó rozando el palo derecho de la portería de Aranzubia.

Al final, victoria merecida de los de Quique y tres puntos importantísimos para las aspiraciones de un equipo, que siempre tiene que estar arriba luchando por entrar en Europa. Mientras el equipo de Lotina, se mantiene en la zona templada de la clasificación.

El Atlético se suicida

El Atlético de Madrid sufrió una inesperada derrota en la Europa League frente al Aris de Salónica. El conjunto de Quique Sánchez Flores tiró por la borda la clasificación para los dieciseisavos de final y tiene muy complicada su participación en la siguiente ronda. Desastroso partido de los rojiblancos que se vieron sorprendidos por un efectivo conjunto griego que depende de si mismo para lograr el pase.

Borja Espinoza Jiménez

Inesperada derrota del At. Madrid frente al Aris de Salónica ayer en el Calderón. Foto: clubatleticodemadrid.com

El frío volvió al Calderón y con ello una nueva derrota del conjunto colchonero, la segunda consecutiva en el Calderón, con idéntico resultado, 2-3. En el partido clave para lograr matemáticamente la clasificación el conjunto de Quique Sánchez Flores no dió la talla. Desaprovechó los segundos cuarenta y cinco minutos con numerosas imprecisiones en los pases, amplias lagunas en la línea medular y muchísimos problemas defensivos.

Ya en el primer minuto de juego, un error garrafal de David de Gea le costó el tempranero gol de Koke. El guardameta rojiblanco salió mal a por el esférico, el balón quedó en la frontal donde Javito, muy participativo durante el encuentro, disparó pero dió en el larguero, el rechace le cae desafortunadamente a Koke y marca el primer tanto del partido.

En el minuto cuatro llega de nuevo la polémica al Calderón. Jose Antonio Reyes, que no estuvo muy fino de cara a portería, lanzó un tremendo disparó que le pegó, claramente, en la mano de Lazaridis y el árbitro del encuentro, el croata Ivan Bebek no señaló la pena máxima. Hay que analizar esta mala fortuna del Atlético esta temporada, que, o no le señalan penaltys que son la mayoría muy claros, casos de Villareal, Real Madrid, Aris de Salónica… o señalan penaltys inexistentes, casos por ejemplo el del sábado pasado frente al Espanyol.

Aunque el Atlético hasta el descanso no tiró el partido. Siete minutos después y tras un magnífico disparo del portugués Simao que pega en el palo izquierdo, el balón queda rechazado en las botas de Forlán que marca a placer el empate en el luminoso. Durante esos minutos sí que se vió a un Atlético ambicioso, poderoso y con la idea de llevarse los tres puntos y lograr la clasificación matemática. Tanto es así que tres minutos más tarde llega la remontada gracias al Kun Agüero. Tras un pase bestial del central Álvaro Dominguez el esférico lo controla maravillosamente el argentino, se marcha de los dos defensas y de tiro cruzado bate al meta griego Sifakis.

A partir de ahí el Atlético fue de más a menos. La tranquilidad en el marcador fue un error para los de Quique, que se fueron durmiendo, aunque tuvieron alguna ocasión aislada. Se llegaba al descanso con una ventaja mínima para los colchoneros.

La segunda parte llegó de la peor forma posible. En el minuto cinco, tras un córner botado por el Aris, Domínguez comete claro penalty sobre el jugador griego Lazaridis. No había discusión. El jugador del Atlético le agarra claramente y el croata no dudó en ningún momento. Otra vez sería Koke quien pusiera de nuevo las tablas en el marcador.

Los rojiblancos intentaron hasta el minuto ochenta volver a adelantarse, pero con muchísmas imprecisiones y con más corazón que cabeza. De eso se aprovechó el Aris que había venido al Calderón a dar la sorpresa. Y así lo hizo. A diez minutos para el final, tras una jugada de rebotes, rechaces y desafortunados despejes de la zaga rojiblanca, Lazaridis deja más helado el Calderón de lo que ya estaba marcando el 2-3.

A raiz de ese tanto, el Atlético no supo reaccionar y el marcador se quedaría en favor del conjunto dirigido por Héctor Cúper. Muy mal resultado para los colchoneros que necesitan un milagro para clasificarse para los dieciseisavos de final. Tendría que ganar el partido que queda en Alemania frente al Bayer Leverkusen y esperar que el Aris, que juega en casa, como mínimo que empate frente al Rosenborg que ya no se juega nada. ¡Que Dios se apiade del Atlético!

El español toma el Calderón

El Atlético de Madrid cosechó su segunda derrota en el Calderón esta temporada. El conjunto de Quique Sánchez Flores fue siempre por detrás en el marcador, y no supo responder al tercer gol de Osvaldo. Gran partido de los de Pochettino que se mantienen, sorprendentemente, en la zona de Champions.

Borja Espinoza Jiménez  Foto: Carlos Hierro

Los jugadores del Espanyol celebran uno de los goles en el Calderón. Foto: Carlos Hierro

Con una temperatura de 0ºC en la capital de España, y un estadio que normalmente las heladas se hacen muy presentes, el Espanyol de Barcelona tomó el Calderón dejando a la parroquia rojiblanca literalmente “helada”. El partido comenzó muy vibrante por parte de ambos conjuntos, tanto es así que al filo del minuto 2 de partido Forlán tiene la primera gran ocasión al realizar un magnífico disparo que Kameni atrapa en dos tiempos. Un minuto más tarde es David de Gea quien tiene que salir a escena realizando una gran intervención a tiro de Osvaldo, el mejor de los pericos.

El encuentro comenzaba muy eléctrico tanto por un bando por otro. El centro del campo estaba tan condensado que obligaban a ambos equipos a crear numerosas internadas por las bandas. Reyes, muy activo durante todo el partido, fue un quebradero de cabeza para el lateral españolista Didac.

En el minuto 20 llega la polémica al Calderón. Una falta botada por Callejón pega en el brazo de Jose Antonio Reyes, el cual, tiene pegado al cuerpo. El árbitro del encuentro, el señor J. A. Teixeira Vitienes señala penalti y Luís García abre la lata (0-1). El penalti no debió pitarse puesto que la mano es totalmente involuntaria.

Pero el Atlético no se vino abajo, y a raíz del gol perico, el dominio del conjunto rojiblanco fue constante. En el minuto 29 Simao tiene en sus botas el empate pero su disparo se marchó por encima del larguero. Las continuas ocasiones se hacían presentes y la grada de la ribera del Manzanares se desesperaba. En el minuto 45 llegó por fin el empate colchonero por medio de Tiago. Tras un córner botado por Simao, el balón quedó en el área pequeña, Godín fusila la portería y Kameni hace el paradón de la temporada, pero el balón le llegó a Tiago que, de nuevo, volvió a fusilar la meta de Kameni, logrando, por fin, el empate (1–1).

Tras el descanso los dos conjuntos quería llevarse los tres puntos. Tanto es así que en el minuto 51 Simao tuvo en sus botas adelantar el marcador al Atleti, pero Kameni estuvo inconmensurable. Dos minutos después, y tras una clara falta de Osvaldo a Perea, Verdú logra volver a adelantar al Espanyol (1-2), tras un disparo de Osvaldo que De Gea no logra atajar del todo y el españolista marca a placer.

De nuevo era el Atlético quien debía tomar las riendas del partido, tanto es así, que once minutos más tarde Agüero logra el empate tras un magnífico pase del uruguayo. El partido crecía en intensidad con este nuevo tanto del argentino (2-2). Los hombres de Quique Sánchez Flores querían llevarse los tres puntos y las ocasiones se hacían constantes.

Al final del partido hubo una pequeña tangana entre el At. Madrid y el Espanyol. Foto: Carlos Hierro

Pero en el minuto 77 llega la gran jugada del partido. Un magnífico pase a la espalda de la defensa de Luis García a Osvaldo, que sin dejar caer la pelota, fusila la meta de De Gea, deja helado al Atlético. Aunque dos minutos más tarde pudo empatar por medio del Kun, pero su disparo se estrelló en el lateral de la red.

A partir de ahí, las imprecisiones comenzaron en el conjunto rojiblanco y el marcador no se movería nunca más. Dura derrota de los de Quique, que fue expulsado casi al final del partido, que los deja en la sexta posición con 20 puntos. Mientras el Espanyol sigue sorprendiendo con esa cuarta posición y se mantiene en la zona de Liga de Campeones.

Ramírez Domínguez castiga al Atleti

El árbitro cordobés Ramírez Domínguez fue el gran protagonista de la jornada al cometer numerosos errores que perjudicaron al Atlético de Madrid. Los hombres de Quique Sánchez Flores suman su tercera derrota de la temporada y se alejan de los puestos “Champions”. Mientras, el Villareal, sigue la estela del Barcelona y Real Madrid.

Borja Espinoza Jiménez

El Villareal supo aprovechar los errores arbitrales de Ramírez Domínguez. Foto: Flikr.com

Parecía que los errores arbitrales habían dado una tregua en este inicio de temporada, pero después del partido de ayer en el Madrigal, la guerra contra los árbitros ha recobrado vida. El árbitro andaluz Ramírez Domínguez tuvo una noche desafortunada al no señalar tres penaltis al Atlético de Madrid y uno al Villareal. Su actuación condicionó el partido desde el primer minuto.

Era un duelo por estar en los puestos de cabeza, un duelo de “Champions”, un duelo que iba a dejar a un equipo descolgado y a otro siguiendo la estela de los mejores. Pero desde el primer minuto ya parecía que el resultado no iba a ser por méritos ni de un equipo ni de otro, sino por el árbitro.

En el minuto 2 de partido Bruno comete penalti sobre Simao al empujarle dentro del área pero Ramírez Domínguez se desentiende de la jugada y no señala nada. Los primeros minutos eran muy disputados por parte de los dos conjuntos. Al filo del minuto 9 llegó el primer tanto de la noche en el Madrigal. Un espectacular Nilmar da un pase magnífico a Cani y este bate por bajo a David de Gea.

A raíz del primer gol el Atlético intentó responder con su poderío en ataque, pero el Villareal estaba muy bien plantado sobre el terreno de juego. El conjunto colchonero lo intentaba por las bandas, pero la falta de precisión en los pases, y un mal partido de Reyes condenaron al Atlético.

Antes del descanso se produce la segunda jugada polémica de la noche. Tras un córner botado por Simao y un rechace que le cae en las botas del Kun, el central del Villareal Gonzalo derriba claramente al argentino y Ramírez Domínguez pita, pero pita el final de la primera parte.

En los segundos 45 minutos el Villareal comenzó mandando el encuentro, y en el minuto 52 Rossi marcó el segundo y definitivo 2-0. Esto hizo que Quique, expulsado por protestar en el descanso por el penalti sobre el Kun, mandara calentar a Forlán para intentar recortar distancias en el marcador. En el minuto 64 de partido vuelve la polémica. Otro posible penalti sobre Agüero hace desesperar a la parroquia colchonera ya que Ramírez Domínguez no señala nada. Y 8 minutos más tarde hace lo propio con el Villareal.

Finalmente victoria de Villareal en un partido con mucha polémica, donde el árbitro del encuentro no estuvo a la altura y castigó al Atlético que suma su tercera derrota de la temporada y se aleja de la zona de privilegio. Mientras el Villareal sigue la estela del Real Madrid y Barcelona.

El Atlético aprende a ganar sin nada

 

Los rojiblancos se apuntan la victoria (1-0) ante un Zaragoza carente de fútbol. Diego Costa marcó el único tanto; el segundo solo pudo llegar a favor de los locales. Leo Franco se retiró lesionado en la primera parte; Reyes, expulsado en la segunda. Agüero reapareció veinte minutos. El atleti mira en alto y los maños, sufrirán también este año.
Alberto Albarrán, Carlos Hierro
¡Menudo partido! Sería la expresión del abuelo atlético, en referencia al soporífero encuentro que se marcaron Atlético y Zaragoza anoche en el Vicente Calderón. El atleti empujó, algo, ya que jugaba en casa no iba a crispar a su gente. Vale. Pero poco más; de los aragoneses la verdad es que apenas contabilizamos una oportunidad en todo el partido, y sin peligro.
Tanto es así, que la primera ocasión clara de gol trajo consigo el primero y único de la noche. Sobrepasaba el 20’ cuando Filipe Luis –debutante ayer y buen partido- recibió un balón de Forlán en su costado, el zurdo, comenzó a trotar por banda y tras un rebote con un contrario se adentró en el área para ceder en boca de gol a Diego Costa, que remató casi a placer.
Hasta entonces, nada; y desde entonces al descanso no mucho más. Instantes después del tanto un ex atlético, Leo Franco, se retiró por problemas musculares y dejó su puesto a un concentrado Toni Doblas, que le sacó la ocasión más clara de todo el partido al propio Costa en un mano a mano encarado por el costado derecho del área maña.
Precisamente, tras el aviso colchonero se produjo la única aparición del Zaragoza en todo el partido. Un rebote cayó en los pies de Jarosik, que sin pensárselo chutó desde cuarenta metros y De Gea blocó sin problema.
Del segundo acto cabe mencionar el protagonismo inicial de Muñiz Fernández, que a los doce minutos de la reanudación señaló un libre indirecto en el interior del área rojiblanca por estimar pérdida de tiempo del portero colchonero. Dicha infracción supuso la muestra de varias amonestaciones y la repetición de la falta en dos ocasiones. En la primera, Sinama lo mandó al Manzanares; en la segunda, se estrelló en la muralla dispuesta.
Minuto y medio después, y con la grada encendida, Reyes corrió a por un balón largo dejando un recado en forma de manotazo a Contini, que como buen italiano hizo de la acción una obra shakesperiana. Roja clara en un lance no excesivamente violento, pero sí buscado por el sevillano, que andaba caliente en el polvorín creado por Muñiz. El estadio clamaba, media hora por delante, un jugador menos y fantasmas típicos.
El Zaragoza, obviamente adelantó un poco sus líneas e intentó llegar arriba, sin desde luego mucho peligro. Solo un tiro de Gabi a cuarto de hora para el final puso algo de color a la estadística maña. Despejó De Gea a córner; precisamente de un saque de esquina pudo llegar el segundo atlético, pero
Doblas sacó a bocajarro un buen cabezazo de Godín. En la recta final, Simao –quizá un tanto escorado- no acertó ante el guardameta y la envió fuera con todo de cara.
Son tres puntos, y se quedan en casa. El atleti se sube al tren de primera clase y suma diez puntos de quince posibles para seguir peleando su objetivo, la Champions. Los blanquiazules, anoche amarillos fosforitos, quedan clavados en el farolillo rojo con tan sólo dos puntos y sin conocer todavía la victoria.
Los rojiblancos tendrán una semana intensa de trabajo para preparar su partido de Europa League del jueves ante el Bayern Leverkusen, coco del grupo que medirá las opciones del actual campeón en una competición en la que no pueden darse más caprichos en forma de tropiezo. Por cierto, cuatro goles en contra ha recibido el Atlético en lo que va de liga, nueve menos que el año pasado a estas alturas. Un equipo construido desde la retaguardia; y se nota el trabajo.