El Atlético aprende a ganar sin nada

 

Los rojiblancos se apuntan la victoria (1-0) ante un Zaragoza carente de fútbol. Diego Costa marcó el único tanto; el segundo solo pudo llegar a favor de los locales. Leo Franco se retiró lesionado en la primera parte; Reyes, expulsado en la segunda. Agüero reapareció veinte minutos. El atleti mira en alto y los maños, sufrirán también este año.
Alberto Albarrán, Carlos Hierro
¡Menudo partido! Sería la expresión del abuelo atlético, en referencia al soporífero encuentro que se marcaron Atlético y Zaragoza anoche en el Vicente Calderón. El atleti empujó, algo, ya que jugaba en casa no iba a crispar a su gente. Vale. Pero poco más; de los aragoneses la verdad es que apenas contabilizamos una oportunidad en todo el partido, y sin peligro.
Tanto es así, que la primera ocasión clara de gol trajo consigo el primero y único de la noche. Sobrepasaba el 20’ cuando Filipe Luis –debutante ayer y buen partido- recibió un balón de Forlán en su costado, el zurdo, comenzó a trotar por banda y tras un rebote con un contrario se adentró en el área para ceder en boca de gol a Diego Costa, que remató casi a placer.
Hasta entonces, nada; y desde entonces al descanso no mucho más. Instantes después del tanto un ex atlético, Leo Franco, se retiró por problemas musculares y dejó su puesto a un concentrado Toni Doblas, que le sacó la ocasión más clara de todo el partido al propio Costa en un mano a mano encarado por el costado derecho del área maña.
Precisamente, tras el aviso colchonero se produjo la única aparición del Zaragoza en todo el partido. Un rebote cayó en los pies de Jarosik, que sin pensárselo chutó desde cuarenta metros y De Gea blocó sin problema.
Del segundo acto cabe mencionar el protagonismo inicial de Muñiz Fernández, que a los doce minutos de la reanudación señaló un libre indirecto en el interior del área rojiblanca por estimar pérdida de tiempo del portero colchonero. Dicha infracción supuso la muestra de varias amonestaciones y la repetición de la falta en dos ocasiones. En la primera, Sinama lo mandó al Manzanares; en la segunda, se estrelló en la muralla dispuesta.
Minuto y medio después, y con la grada encendida, Reyes corrió a por un balón largo dejando un recado en forma de manotazo a Contini, que como buen italiano hizo de la acción una obra shakesperiana. Roja clara en un lance no excesivamente violento, pero sí buscado por el sevillano, que andaba caliente en el polvorín creado por Muñiz. El estadio clamaba, media hora por delante, un jugador menos y fantasmas típicos.
El Zaragoza, obviamente adelantó un poco sus líneas e intentó llegar arriba, sin desde luego mucho peligro. Solo un tiro de Gabi a cuarto de hora para el final puso algo de color a la estadística maña. Despejó De Gea a córner; precisamente de un saque de esquina pudo llegar el segundo atlético, pero
Doblas sacó a bocajarro un buen cabezazo de Godín. En la recta final, Simao –quizá un tanto escorado- no acertó ante el guardameta y la envió fuera con todo de cara.
Son tres puntos, y se quedan en casa. El atleti se sube al tren de primera clase y suma diez puntos de quince posibles para seguir peleando su objetivo, la Champions. Los blanquiazules, anoche amarillos fosforitos, quedan clavados en el farolillo rojo con tan sólo dos puntos y sin conocer todavía la victoria.
Los rojiblancos tendrán una semana intensa de trabajo para preparar su partido de Europa League del jueves ante el Bayern Leverkusen, coco del grupo que medirá las opciones del actual campeón en una competición en la que no pueden darse más caprichos en forma de tropiezo. Por cierto, cuatro goles en contra ha recibido el Atlético en lo que va de liga, nueve menos que el año pasado a estas alturas. Un equipo construido desde la retaguardia; y se nota el trabajo.