El impacto de las revueltas árabes en el Magreb

Ánálisis de la primavera árabe y sus consecuencias mas cercanas

Con motivo del primer foro de debate Atenea-Adalede, el pasado  7 de mayo daba lugar en el CESEDEN una mesa redonda acerca del impacto de las revueltas árabes en el Magreb. Cuatro expertos en materia debatían repasando los países en los que las revoluciones habían repercutido con mas fuerza.

Mesa redonda (Grupo Atenea)

Mesa redonda (Grupo Atenea)

En la primera pregunta del moderador, Jesús Argumosa, tocaba de manera general el impacto de las revueltas árabes en la evolución política del Magreb. Como respuesta, se obtuvo por parte de la mesa un repaso por el orígen de las revoluciones y un deseo común de mejorar el nivel de vida y el nivel político de los ciudadanos de este área geográfica.

Enrique Montánchez destacaba 10 lecciones que podemos aprender de las revoluciones: la extensión de las represiones, el fin de las dictaduras, los ensayos reformistas para frenar el descontento de las poblaciones, la presión demográfica, la importancia de las redes sociales, el papel fundamental de Al Jazeera, el clamor por encontrar justicia social, la mentira de los dictadores que no contenían a los islamistas, la “segunda descolonización” y la fuerza de Al Qaeda.

Con ello daba paso al general Miguel Ángel Ballesteros, director del instituto Español de Estudios Estratégicos, que habló de la situación y la perspectiva a largo plazo que tenía de ella. Las sociedades del Magreb están divididas no solo política y religiosamente sino también de manera geográfica, ya que los votos islamistas pertenecen a las zonas rurales, mientras los jóvenes urbanistas buscan un estado democrático alejado del fundamentalismo islámico.

Lo que quedaba claro es que esta “primavera árabe” es un proceso “que no tiene marcha atrás”, decía Ignacio Rupérez, embajador de España. Las sociedades del Magreb están sumidas en un cambio político y cultural, que aún tiene que vivir una larga transición. Tras esta introducción, los expertos pasaban a analizar el conflicto por países. Los dos grandes temas fueron Libia y su impacto en los otros países del Magreb y el Sáhara Occidental.

Con respecto al primero, el único periodista de la mesa tocaba cuatro causas principales por las cuales la de Libia es considerada una revolución totalmente diferente al resto. El “tirano de Europa” se convirtió en el dictador al que había que derrocar cuando perdió la confianza de occidente al nacionalizar el petróleo, aliarse con China, intentar crear el dinar de oro (una nueva moneda de transición por el petróleo que quitaría la hegemonía al dolar) e intentar explotar uno de los mayores acuíferos de agua dulce con ayuda China. Con la última causa, Montánchez dejaba en el aire que la próxima lucha en los próximos años será por el control del agua dulce.

Calduch hablaba de la desestabilización de fronteras, el asentamiento de redes terroristas en el Sahel creando rutas por Europa, el suministro energético y la promoción de la violencia islámica como medida de prevención para que el islam no llegase al poder. Citando esas consecuencias, daba paso a los otros dos ponentes, que hacían hincapié en el problema político que se está extinguiendo a Mali o Argelia y que facilmente puede extenderse a España: “Las amenazas para Europa no están en el Mediterráneo. Están en el Sahel”, aseguraba el general Ballesteros.

Con el Sáhara Occidental, también se revisó la posibilidad de que triunfara la UMA (Unión del Magreb Árabe). Aunque los ponentes se mostraban de acuerdo en que el segundo punto tenía prácticamente posibilidades nulas de llevarse acabo, discrepaban en el tema del Sáhara Occidental. En la sala se debatía la posibilidad de que los yihadistas llegaran a tierras saharauis desestabilizando marruecos; frente a esta forma de pensar, Ballesteros defendía la postura de que el polisario no perdería a su principal aliado argelino a cambio de Al Qaeda.

A lo largo de las dos horas de debate, se tocaron diversos temas que tenían mucho que ver con Argelia. Muchos de ellos, fueron expuestos a discrepancia por parte del embajador de dicho país que, cuando comenzó la ronda de preguntas, apareció camuflado entre el público del paraninfo. Con su intervención concluía el debate dando paso a la clausura del acto. El embajador nos dejaba con las siguientes palabras: “ahora le toca al mundo árabe cambiar”.

Cristina López Iscoa / @CrisLopezIscoa


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